Ayer tuvimos que dar una presentación grupal en el Instituto que consistía en la teatralización de distinciones, observadas en una película.
Al finalizar la presentación cada uno de los restantes compañeros tenían que decir que los alejaba y acercaba a cada uno de los integrantes el grupo.
Cuando llegó mi turno una compañera dijo que la acercaba del mi mi búsqueda constante y que la alejaba de mi mi soberbia. Dijo “la soberbia, sorry”. Es la preimera vez que en mis 28 años alguien me dice soberbia y la verdad que no me molesta, porque cada uno se hace una imágen de la otra persona. Lo que sí me molestó es que creo que se puede ser más cuidadoso cuando uno está omitiendo una opinión sobre otra persona; mucho más si a esa persona no la conocemos más allá de 8 hs semanales de estudio en clase.
Si me hubiera dicho. “Me aleja que creo que tenes ésta actitud… y esta otra…”. Bárbaro!…es tu observación, pero una palabra cómo “soberbia” creo que sería más correcto, en mi opinión, utilizarla con recaudos.
Suelo observar que en líneas generales (y ésto es mi juicio) a muchas personas les encanta llenarse la boca hablando de las demás personas, viven con prejuicios sobre el otro y sin conocerlo ya se arme un juicio. Todos generamos una primera impresión de una persona. Pero creo que hay que cuidar nuestras palabras.
Por ejemplo, yo puedo generarme una impresión sobre un compañero/a del trabajo pero hay que tener en cuenta que esa persona tiene una vida más allá del trabajo, cumple otros roles, etc., y quizás no actúe de la misma forma cuando trabaja, cuando está con sus amigos, cuando está con su familia, etc.
Y yo no creo que esté ni bien ni mal tener una primera impresión del otro, todos generamos interpretaciones a partir de lo que observamos. Y esas interpretaciones disparan emociones. Sólamente digo que podemos ser cuidadosos cuando hablamos porque no siempre las palabras se las lleva el viento.